Inmigrantes delincuentes, una creación mediática

Inmigrantes delincuentes, una creación mediática.

Peio Aierbe

El seguimiento de los periódicos El País y El Mundo, a lo largo del primer semestre de 2002, sirve de ejercicio práctico para ver cómo se crean imágenes en la opinión pública con relación a la inmigración a partir de discursos políticos absolutamente sesgados y convenientemente amplificados por los medios de comunicación. El tema de nuestro estudio ha sido el tratamiento dado al binomio inmigración-delincuencia, de actualidad en este semestre. No nos referimos aquí a esa reiteración de noticias en las que se reseña el origen geográfico o la pertenencia étnica cuando se da cuenta de cualquier delito o falta, de gran trascendencia para estas cuestiones. Ni a aquellas noticias que provienen de la situación en Francia, particularmente numerosas en este semestre con la elecciones en ese país y que relacionadas con el fenómeno Le Pen hablan del binomio inmigración-seguridad. Acotaremos, pues, nuestro análisis a aquellas referencias en las que se señala a la inmigración (o a la inmigración irregular) como causa directa de la criminalidad.

La vinculación entre delincuencia e inmigración es uno de los debates sociales presente en la opinión pública española hace tiempo. El colectivo IOÉ, en un Informe que publicaba en 1987 y que recogía la imagen de los extranjeros en los medios de comunicación social, daba cuenta, ya entonces, de la asociación entre delincuencia y extranjeros. En el estudio que aquí presentamos puede apreciarse quién tiene capacidad para abrir o cerrar este debate (las autoridades y partidos políticos, y los medios de comunicación), y la desigualdad para intervenir en él por parte de otros agentes (inmigrantes, ONGs antirracistas…). Veremos también cómo se provoca en la opinión pública un sensación de intranquilidad para, a renglón seguido, aparecer como abanderado de la lucha contra ella, y cómo uno de los rasgos del debate consiste en la generalización a la hora de atribuir a las personas inmigrantes actitudes proclives a la delincuencia.
Dada la importancia de los medios de comunicación en la conformación de opiniones y valores que terminan por imponerse en las sociedades actuales, es clave seguirle la pista a la forma como se van modelando ideas que tratan de adquirir la consideración de verdades objetivas. Como señala Antonio Bañón (1996: 27) el sistema simbólico-metafórico de la prensa resulta ser un referente socialmente poderoso y, citando a George Lakoff y Mark Jonson (1986:202): la idea de que existen verdades absolutas, objetivas, no es sólo errónea sino peligrosa política y socialmente. La verdad es siempre relativa a un sistema conceptual, que es definido en gran medida, por medio de metáforas. La mayoría de nuestras metáforas se han desarrollado en nuestra cultura en largos períodos de tiempo, pero muchas, también nos son impuestas por la gente en el poder, los líderes políticos, religiosos, los grandes de los negocios, de la publicidad, los media, etc. En una cultura donde el mito del objetivismo está vivo y la verdad es siempre verdad absoluta, la gente que consigue imponer sus metáforas sobre la cultura consigue definir lo que es verdad, lo que consideramos que es verdad absolutamente y objetivamente verdadero.

Un tema con morbo

Los responsables de las empresas informativas saben que este tema vende, así que será abordado con frecuencia en titulares, inclusive en las portadas. Cuando en el cuerpo de la noticia coincida con otros temas, es habitual que sea éste el tema destacado.
La primera referencia la tenemos nada más empezar el año, el 3 de enero. Titulares:

Interior atribuye a la inmigración el aumento de la criminalidad en más de un 9% (El País)

Interior destaca que la mayoría de los homicidios del 2001 fueron ajustes de cuentas entre extranjeros (El Mundo)

El origen de la noticia es la presentación, por parte de Interior, del Informe anual sobre las actuaciones de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado durante el pasado año. Son los periódicos quienes, al resumirlo en titulares, hacen la opción. No es sólo Interior, o el PP, los que lanzan inicialmente la pelota a la cancha. Los periódicos podían haberlo titulado de cualquier otra forma, y haber dado cuenta de esta cuestión, entre otras de las reflejadas en el Informe, en el cuerpo de la noticia, haciéndolo de una forma más extensa y argumentada. El País opta por destacar la relación inmigración/criminalidad mientras El Mundo se limita a un campo (homicidios) y referido a extranjeros.

Titula que algo queda

La lectura de prensa, para buena parte del público lector, consiste en una lectura de titulares. Dado que no disponemos de tiempo ni de interés por leer con detenimiento el volumen diario de informaciones que contiene un periódico, lo habitual consiste en pararnos en el detalle de aquellas noticias que nos interesan y del resto quedarnos con lo que dicen los titulares. Esto es particularmente válido para las noticias relacionadas con la inmigración, de las que el recuerdo no irá más allá del contenido de los titulares.
La tónica de llevar a titulares esta cuestión se repetirá a lo largo del semestre.
Así, el País titula:

Interior pide tolerancia cero con el multirreincidente. El director de la Policía achaca a la inmigración irregular la subida de la delincuencia en un 10,52%. (11 de febrero)

El Gobierno culpa del aumento de la delincuencia a la inmigración y a la facilidad para denunciar. Interior asegura que el 50% de los robos con violencia los cometen ciudadanos extranjeros. (5 de marzo)

Rajoy revela que nueve de cada diez reclusos preventivos de 2002 son extranjeros. El vicepresidente insiste en atribuir el aumento de la delincuencia a los inmigrantes irregulares. (7 de marzo)

El 45% de los delitos en zona rural se concentra en siete provincias del arco mediterráneo español. El crimen organizado y los grupos mafiosos han traído un aluvión de delincuentes extranjeros. (10 de marzo)

La criminalidad se dispara en Baleares, Aragón, Murcia y Comunidad Valenciana. (12 de marzo)

Los españoles sitúan como tercer problema del país la inseguridad. (15 de marzo)

El fiscal jefe de Madrid sostiene que la criminalidad no se debe a la inmigración, sino a la marginación (15 de marzo)

Jueces y fiscales ven peligroso relacionar la inmigración con la delincuencia. (20 de marzo)

Cardenal ha ordenado en tres ocasiones la expulsión de inmigrantes con delitos menores. (3 de abril)

Los colombianos temen al “cartel del Madrid”. Los inmigrantes recién llegados a España son las primeras víctimas de sus compatriotas delincuentes. (7 de abril)

Cuando la seguridad es prioritaria, vincularla con la inmigración es una bomba. (17 de abril)

El fiscal pide cárcel para los extranjeros. (29 de abril)

El delegado del Gobierno en Melilla afirma que el 90% de los delitos son obra de marroquíes. (29 abril)

Alberto Ruiz-Gallardón, Presidente de la Comunidad de Madrid: Unir inseguridad ciudadana con inmigración es un debate perverso. (1 de mayo)

La bomba de tiempo de la xenofobia. Un 51% de españoles relaciona inmigración con delito. (5 de mayo)

El Gobierno niega ahora que culpe de la subida de delitos a la inmigración. (9 de mayo)

La seguridad y la inmigración. Material Inflamable. Justos por pecadores. (19 de mayo)

Aznar pide blindar a la UE contra la inmigración ilegal. El sindicato policial acusa a interior de inflar los datos de extranjeros detenidos. (Portada, 21 de mayo)

La mitad de los 5.830 extranjeros detenidos en enero residen legalmente. La cifra incluye a los ciudadanos de la UE. (23 de mayo)

La inmigración: El aumento de la delincuencia. Culpables y víctimas de la violencia. (16 de junio)

El Mundo, por su parte, lo hará de la siguiente manera:

La delincuencia alcanza el mayor crecimiento desde hace 15 años. Más de la mitad de los 332.147 detenidos fueron extranjeros. (Portada y a ocho columnas) Ya en páginas interiores: La delincuencia creció más de un 10% en 2001, el mayor incremento de los últimos 15 años. Más de la mitad de los 232.000 detenidos fueron extranjeros. (11 de febrero)

El PSOE canario vincula inseguridad con inmigración. (14 de marzo)

Rajoy relaciona a los inmigrantes con el aumento de la delincuencia. (21 de marzo)

Enrique Fernández-Miranda: Decir que hay un paralelismo entre inmigración y delincuencia no es atizar el racismo. Pretende modificar la Ley para impulsar la expulsión rápida de los inmigrantes que vienen a cometer delitos y los juicios rápidos para encarcelar a los reincidentes. (Portada, 6 de mayo)

Inseguridad (19 de mayo)

IU acusa a Aznar de falsear datos sobre extranjeros y delitos. (23 de mayo)

El 90% de los presos preventivos durante el mes de mayo son extranjeros. (26 de junio)

Sube la preocupación por la inseguridad y por la inmigración. (28 de junio)

Señalada la importancia clave de los titulares, resulta preocupante que la inmensa mayoría de los que hemos reflejado sean para señalar la relación inmigración-delincuencia:
El País, de 20 titulares, sólo 1 (5%) rechaza explícitamente la relación (15 de marzo); 3 ven peligroso establecer la relación (20 marzo, 17 abril, 1 mayo); 1 critica, no la relación, sino inflar los datos (21 mayo), éste será el único que vaya en portada.
El Mundo, de 8 titulares, sólo 1 (12%) rechaza la relación. 2 serán portada del periódico.

Desde cada trinchera política

Las dificultades para lograr un tratamiento adecuado de las cuestiones que plantean los fenómenos migratorios se ven agravadas cuando se convierten en moneda de cambio de la dialéctica política entre los partidos. Así podemos ver que, además de las posiciones que al respecto tengan los periódicos, no es en absoluto irrelevante la posición política, pro o antigubernamental, de los mismos.
El País, aunque sólo en el 25% de los titulares tiene un contenido crítico, la única vez que lleve el titular a portada será (21 mayo) para reflejar el desmentido del Sindicato policial a los datos de Interior.
El Mundo, en cambio, de seis titulares, dos serán portada. El 1º y más destacado (en Portada y a ocho columnas 11 febrero) recoge los datos de Interior sin citar la fuente, de manera que tenga un aire más objetivo, “estadístico”. El 2º recogerá una declaración de Fernández-Miranda rechazando que afirmar ese paralelismo sea atizar el racismo. Un 3º son declaraciones de Rajoy. Un 4º señala que el PSOE canario (o sea, no sólo el Gobierno) también establece la relación inmigración-delincuencia. El único crítico se pone en boca de IU (que es fácil deducir que se opone por aquello de la oposición).
Pero donde más abismo hay es en los textos, bien sea de información, bien sea de opinión.

Información

El País recoge en tres ocasiones informaciones amplias que desmontan el andamio de cifras proporcionado por el Gobierno.
El Mundo sólo lo hace una vez y poniéndolo en boca de IU, incorporando en esta misma noticia un desmentido de la Guardia Civil que es abordado como un breve.

Opinión. Críticos.

El País publica cuatro artículos de opinión, amplios, argumentados y con firmas variadas: Juan Fernández López (PSOE), Manuel Pimentel (ex ministro de Trabajo), Joaquín Arango ¿? y Luis Gómez (en un dossier de 16 páginas)
El Mundo incorpora un artículo de Javier Ortiz y un comentario de Antonio Gala.

Opinión. Favorables.

El País: ninguno
El Mundo: una reseña editorial y dos artículos de opinión, firmados por Isabel San Sebastián y Casimiro García-Abadillo, respectivamente.

Entrevistas

El País, A Ruiz-Gallardón, más bien crítico. A Rajoy, con sus tesis. A ATIME, que más bien parece que pide perdón.
El Mundo a Juan Cotino, director general de la policía; Artur Mas, de CDC; Fernández-Miranda, delegado del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración; Mayor Oreja y Javier Arenas.
Un pequeño apunte aquí sobre las fuentes que pone de manifiesto este repaso que hemos hecho: tan sólo en una ocasión se le hace un hueco a una organización de inmigrantes (ATIME). En el caso de El Mundo encontramos, además, que la entrevista debe ser un género periodístico reservado, en esta materia, al Gobierno que pasa casi todo él por las páginas de ese periódico.

La magia de las cifras

Tal y como indica Antonio Bañón (1996:41): la dependencia del discurso periodístico hacia los textos generados por los representantes de las distintas administraciones públicas garantiza la perdurabilidad de la interacción entre los medios y los aparatos políticos. Esta posición de privilegio puede hacer que el periodista que narra unos hechos coopere con sus fuente y haga descaradamente suyas argumentaciones y/o expresiones de políticos, aunque las mismas resulten desvirtuadoras del problema de la marginación.
El Gobierno, al lanzar a la opinión pública la andanada del binomio delincuencia-inmigración, lo hace basándose en la fuerza mágica de las cifras: lo dicen las estadísticas. A partir de este dato supuestamente irrefutable, empieza un debate, en el que todos sus actores dan por bueno el punto de partida marcado por el Gobierno. Sin embargo, aunque de salida el periodista no dispusiera de otras cifras para contrastar o someter a criba las que presentaba el ministerio de interior, en ese mismo informe que da inicio a esta cascada, recogido en El País del 3 de enero, se decía que en los ejercicios anteriores había descendido la criminalidad; en concreto un –3% para el año 2000. Pues bien, la progresión de aumento de la población inmigrante ha venido dándose en todos esos años, y en concreto, en 2000 lo hizo en un 17%. Este simple dato permitía cuestionar la lógica fácil presentada desde Interior. El periódico no lo hace.
Lo mismo ocurre en la segunda vez que aborda, con despliegue tipográfico, esta cuestión, el 11 de febrero. El País recoge las declaraciones de Cotino, director de la policía, quien para que resulte abrumadora la evidencia de la ola que nos amenaza, afirma: De golpe, en dos años, han llegado a España 1,5 millones de personas, con edades comprendidas entre 15 y 30 años. Bastaba con echar un vistazo a la evolución anual del número de extranjeros en España, datos que regularmente publica ese periódico, para desautorizar semejante afirmación: en el año 1999 la cifra de residentes era de 801.329 y en 2001 de 1.109.060, lo que da un saldo de 307.731 personas para esos dos años. Esta burda exageración de las cifras, que no es cuestionada en ningún momento por el periodista, contribuye a reforzar la estrategia de presentar a la inmigración como una avalancha, como una invasión. Además, en este caso, en el que se está tratando de la delincuencia, no es grande el trecho como para que en la mente del receptor no se genere la imagen de una avalancha de delincuentes.
El Mundo no se queda atrás en esto del baile de cifras. En la información de ese 11 de febrero dice en portada, Más de la mitad de los 332.147 detenidos fueron extranjeros, y el titular en la página interior es, Más de la mitad de los 232.000 detenidos fueron extranjeros. De la portada al interior, han desaparecido 100.000 detenidos
Y hablando de cifras, diríase que ambos periódicos han recibido documentación diferente. El Mundo dice que en 2001 se denunciaron 1.976.000 delitos y faltas, mientras que para El País el número de delitos conocidos (faltas incluidas) ese año asciende a 1.312.358. Lo mismo pasa con el número de detenidos. Ya hemos visto que El Mundo da dos cifras, 332.147 en portada y 232.000 en la página interior (en el texto de la noticia no vuelve a aparecer el dato, de manera que pudiéramos aclararnos), pues bien, según El País, el número de detenidos es de 156.532. O el aumento, el pasado año, del número de presos extranjeros que es de 2.513 para El País (de informaciones posteriores cabe deducir que es éste el dato correcto), y de más de 1.500 para El Mundo.
En esta marea de cifras, si uno se fija en el recuadro correspondiente de la noticia de El País (porque el periódico no se detiene en ello) se observa que la mitad de la cifra (1.312.358) que viene bajo el epígrafe de delitos conocidos, se corresponde en realidad a faltas (641.109). Y que en el recuadro que ofrece el Mundo sobre la nacionalidad de los extranjeros detenidos el año 2001, sobre 116.139 extranjeros detenidos, 9.235 son de países comunitarios así como otros 12.632 que bajo el epígrafe de otros (Europa) pudiera corresponderse también con ciudadanos comunitarios. Pero, sobre todo, el recuadro no recoge un dato clave, que casi la mitad (44.139) de las detenciones lo fueron por encontrarse sin la documentación exigida para estar en el país, lo que no supone ningún delito sino una infracción administrativa. Lamentablemente el recuadro no dice tampoco cuántos de esos extranjeros formaban parte de los 75 millones de turistas que visitaron España ese año. Como se ve, este ejercicio de fijarse en los datos y hacer los cálculos uno mismo, no es pedir, precisamente, periodismo de investigación y hubiera bastado para entrarle al baile de confusión de cifras desde el principio.

Según el secretario de Estado para la Seguridad, Pedro Morenés, los datos “no crean xenofobia” sino el conocimiento de la realidad. Y destacó que “la ley es la ley y que si se viene a España, se cometen delitos y se producen ingresos en prisión, éstos son datos objetivos”. (País 7 de marzo)

Barriendo para casa. Más policía.

Ya en la noticia citada del 3 de enero, El País parece apuntarse a la tesis de que esto guarda relación con el número de policías, al destacar como antetítulo:
La plantilla de la policía disminuyó en unos 3.000 agentes en los últimos cuatro años, noticia en sintonía con las demandas de los sindicatos policiales (El Mundo no refleja este dato que pudiera ser interpretado como crítico con el PP), interpretación cuando menos curiosa en el país que (de la mano con Irlanda del Norte) está a la cabeza de Europa en número de policías por habitante.
El 12 de febrero, los partidos PSOE e IU salen a la palestra en El País con un doble mensaje: crítico con el hecho de establecer la relación entre delincuencia e inmigración y demandando más policía. El PSOE propone cubrir 12.000 plazas vacantes de policía, dar más medios materiales y crear comisarías en todas las poblaciones de más de 30.000 habitantes. Para IU la causa hay que buscarla en que el Gobierno ha desmantelado los mecanismos públicos de seguridad pública.
Una semana más tarde, el 21 de febrero, es en el Congreso donde se debate sobre la inseguridad y, según El Mundo, corresponde al líder del PSOE, Zapatero, mantener que España tiene la más alta tasa de criminalidad y el menor número de policías de la historia, al tiempo que afirma que ha aumentado en un 20% el número de delitos (la semana anterior el porcentaje era del 10%), coincidiendo con el Gobierno, entre las medidas que propone, en que se expulse a los extranjeros que cometan delitos y se promueva la integración en los Cuerpos de Seguridad de inmigrantes nacionalizados.
El 5 de marzo, el País, al cubrir una contestación del Gobierno, incluye un despiece en el centro de la página con el título: Faltan policías.
El 15 de marzo titula: Los españoles sitúan como tercer problema del país la inseguridad. Tras echar mano de las encuestas de opinión apunta que El Ejecutivo considera que la semilla del mal está en la bajada de policía, el aumento de la población con perfil delincuencial (hombres de entre 15 y 30 años), por la avalancha migratoria…
El 23 de mayo tras titular: IU propone que se incorporen inmigrantes a la policía, informa que IU presentó una proposición no de ley de 14 puntos en los que se desgranan las medidas para evitar que cunda en la sociedad la sensación de que el aumento de la delincuencia se debe a los extranjeros. Una de estas medidas … es la de promover que se incorporen a los cuerpos de seguridad del Estado inmigrantes nacionalizados.

Sin complejos

Aparece aquí el argumento de que hay que “ser valiente y decir lo que piensa la mayoría de la gente”. Argumento machaconamente repetido por el discurso de Le Pen en Francia.
El vistazo a los dos periódicos sobre esta cuestión muestra una manera de abordarlo, podría decirse que militante. El Mundo, incondicionalmente a favor, registra un buen número de veces esta posición. El País, en cambio, no lo hace ni una sola vez. Y, finalmente, ambos editorializan sus posiciones.

El Mundo lo refleja así:

El PSOE canario vincula inseguridad con inmigración. El secretario general de los socialistas canarios, Juan Carlos Alemán, relacionó ayer en el Parlamento regional inseguridad ciudadana con inmigración ilegal; aseguró que aunque no es un hecho probado existe una comunicación directa entre ambas premisas. … hay muchos políticos que callan y no dicen lo que piensa la mayoría de los ciudadanos, porque parece que si se dicen cosas de este tipo se está cometiendo un delito. (14 de marzo)

Rajoy relaciona a los inmigrantes con el aumento de la delincuencia … no pasa absolutamente nada por decir lo que todo el mundo sabe. (21 de marzo)

Isabel San Sebastián. Lecciones desde Francia. Hay que hablar claro, uno de los eslogans más queridos de Le Pen tiene aquí la versión de decir …la verdad, la lucidez y el análisis sin complejos… una realidad desagradable e incompatible con los fundamentos del pensamiento “políticamente correcto”… ¿Es xenófoba o racista esta constatación de un hecho objetivo? No. (27 de abril)

Aznar culpa a la izquierda del auge de los ultras por no afrontar los problemas de la inmigración. Aznar se mostró partidario de hacer un discurso claro sobre la inmigración ilegal, huyendo de los límites de lo políticamente correcto. Calificó de erróneo … no hablar de las relaciones entre la inmigración ilegal y las mafias del tráfico de personas. «Nosotros queremos hablar de eso», añadió. Volvió a recordar que el 89% de los presos preventivos que hay en las cárceles españolas son extranjeros no comunitarios «y eso no significa vincular inmigración con inseguridad.» (14 de mayo)

Javier Arenas: En el caso de la inmigración, lo políticamente correcto es exactamente la demagogia. Y hay que alejarse de lo políticamente correcto. (20 de mayo)

Aznar: Hay que quitarse la máscara de la hipocresía ante la inmigración. (5 de junio)

Hora de quitarse las caretas. Hablar de derechos humanos y de integración está muy bien pero son los barrios obreros los que sufren la delincuencia de los inmigrantes marginados sin empleo … La inmigración ilegal genera marginación y delincuencia. (10 de junio)

El País 24 de mayo. Entrevista a Joseph Anglada / Plataforma por Cataluña
Aquí ya no caben más inmigrantes; me baso en las estadísticas del Gobierno
Pregunta: Y no tiene reparos al culpar a los extranjeros de ser los responsables de la inseguridad. ¿En qué se basa? Respuesta: En las estadísticas del Gobierno.
He ahí la funcionalidad del bricolaje estadístico del Gobierno.

Y en lo que hace a la posición editorial:

El Mundo. Es demagógico resistirse a aceptar una relación directa entre la inmigración ilegal y el aumento de la inseguridad ciudadana. El PSOE comete una grave irresponsabilidad al negar esta evidencia. (14 de mayo)

El País. El chivo inmigratorio. En Europa, sólo la extrema derecha relaciona la inseguridad con la inmigración, pero Aznar se cubre con una coartada moral: es la irresponsabilidad de los socialistas, paralizados por el temor a no ser “políticamente correctos”, lo que estimula el florecimiento de los Le Pen. Sin embargo, hay algo peor que la obsesión por la corrección política: la moda de ser un poquito incorrectos que florece en el entorno del PP. La consigna es: «sin complejos»… resulta retorcido el argumento de que lo mejor contra la xenofobia radical de extrema derecha es la xenofobia moderada de la derecha. (20 de mayo)

Rectificaciones a los postres

Tras el machaque mediático soportado por los lectores a lo largo de varios meses, el desmontaje de los datos prefabricados por el Gobierno asoma de alguna forma a la prensa, aunque sea de forma tardía y sin tener el relieve, ni de lejos, que alcanzaron aquellos. Parte se vehicula vía artículos de opinión que se reseñan más adelante. Va aquí lo que, en ese sentido, aparece en forma de noticias.

El País, 29 de abril. Junto a la noticia de que la delincuencia vuelve a subir en el primer trimestre de este año, se inserta un despiece titulado: El fiscal pide cárcel para los extranjeros. En el desarrollo encontramos, de forma resumida, una excelente puntualización sobre dos de las cifras claves (que el 89% de las personas que ingresaron en prisión preventiva durante el primer trimestre del año eran extranjeros y que de los 313.956 detenidos en 2001, 116.139 eran ciudadanos extranjeros) sobre las que en este trimestre ha pivotado la irrupción mediática de la ecuación inmigración-delincuencia: Ambos datos se deben a dos causas. La primera es que casi la mitad (44.139) de los extranjeros detenidos en 2001 lo fueron por encontrarse en situación irregular en suelo español y no se les acusó de ninguna infracción penal, según el Ministerio del Interior. La segunda causa está relacionada con una instrucción enviada el año pasado por la Fiscalía General del Estado, reiterada recientemente por Jesús Cardenal, en la que se pide a los fiscales que soliciten a los jueces el encarcelamiento preventivo de los extranjeros delincuentes que residan ilegalmente en España a fin de asegurar su posterior expulsión del territorio nacional. Y como el juez sólo puede dictar la prisión preventiva si alguna de las partes se lo pide y los fiscales lo están pidiendo en casi todos los casos, pues ocurre que el número de extranjeros en prisión preventiva crece más que el de españoles.
Como cabía esperar, esta aclaración no tiene ningún reflejo en titulares (ni la encontramos en otros medios de comunicación). Por el contrario, en esta misma página se titula así otra noticia:
El delegado del Gobierno en Melilla afirma que el 90% de los delitos son obra de marroquíes. Curiosamente el propio delegado, al tiempo que afirma que hay que controlar mejor la frontera, reconoce su dificultad porque dicha ciudad, aún más que Ceuta, vive básicamente del comercio con el país vecino. Y sentencia: Hay que conjugar el binomio seguridad-economía.

El País. 21 de mayo. Titular en portada: Aznar pide blindar a la UE contra la inmigración ilegal. El sindicato policial acusa a interior de inflar los datos de extranjeros detenidos. En el artículo: Frente a la afirmación del Gobierno de que durante 2001 el 40% de los detenidos por un delito o falta penal eran extranjeros, los datos oficiales demuestran que la cifra real fue de un 28,2% (65.382 detenciones practicadas) frente al 72,8% de españoles (166.765 detenciones). … Hasta el año pasado el aumento de la inmigración no se consideraba un elemento determinante en el incremento de los índices de delincuencia … mientras entre 1999 y 2000 el aumento de la población inmigrante fue del 17%, en ese mismo periodo el Gobierno presentó a bombo y platillo unas cifras de disminución de la criminalidad de un –3%, sin decir entonces una sola palabra del componente de la población extranjera.

El País. 23 de mayo. Titular: La mitad de los 5.830 extranjeros detenidos en enero residen legalmente. La cifra incluye a los ciudadanos de la UE. En el texto: Durante enero de este año fueron detenidas por infracciones penales 18.991 personas, de las cuales 5.830 tenían nacionalidad extranjera. … El porcentaje de extranjeros detenidos es del 30,6%, casi 10 puntos menos que el aireado por el Gobierno para relacionar la inmigración con la delincuencia. Además, el número de 5.830 extranjeros detenidos incluye tanto a ciudadanos comunitarios como a inmigrantes, por lo que la cifra de éstos es aún menor. Es más, casi la mitad de los aprehendidos tenían su documentación en regla; sólo 3.092 se hallaban en situación irregular … Hay otros tantos irregulares que han sido detenidos por carecer de documentación, que no se incluyen en estos datos. Un informe de la Guardia Civil difundido ayer por la Europa Press hace referencia a la situación legal de la mayoría de los detenidos: «La correlación entre delincuencia e inmigración irregular no es tan clara como a veces se supone: los irregulares contribuyen aproximadamente al 10% de la delincuencia total».

El Mundo. 23 de mayo. Titular: IU acusa a Aznar de falsear datos sobre extranjeros y delitos. En el texto: Alcaraz (IU) explicó que Aznar y el Ministerio del Interior han ofrecido datos «manipulados» sobre la delincuencia, contrarios a las estadísticas de las fiscalías y del Instituto de Estudios de Seguridad y Policía. Así, el presidente habló de que el 40% de los detenidos durante el año pasado eran extranjeros, cuando fue un 28,2%.

En ese mismo recuadro y en un breve: Los delincuentes extranjeros con residencia legal son más numerosos que los extranjeros ilegales que delinquen, según un informe de la Guardia Civil sobre las detenciones por delitos, faltas y reclamaciones judiciales llevadas a cabo durante el primer trimestre de 2002. Noticia que tiene mucho que ver con lo que se viene diciendo pero que se recoge muy parcialmente y relegada a un breve.

Razonando

Más allá de qué noticias ha recogido cada periódico y cómo lo ha hecho, en ambos se han incorporado artículos de opinión, entrevistas y reportajes, más o menos extensos, en donde los diversos intervinientes desarrollan sus argumentos.

1.- Desde un ángulo crítico:

El País. 13 de marzo. Juan Fernando López (PSOE). Inseguridad: la mayor injusticia social
Se traza un patio sobre la inseguridad que, en su opinión, se da en la sociedad española que pone los pelos de punta, se describe una policía con escasos efectivos, mal pagada y sin medios y se propone toda una batería de medidas acordes a esos planteamientos. En ese marco, las referencias a los inmigrantes es para tratar de exculparlos, poniendo como causa de los delitos a la marginalidad.

El Mundo, 8 de mayo. Javier Ortiz. Lepenismo sin Le Pen. Una parte muy considerable de la población inmigrante vive en condiciones legales y económicas extremadamente precarias, que favorecen (cuando no determinan) su marginación social. Y la marginación social es un excelente caldo de cultivo para ciertas formas de delincuencia. Seguir ese razonamiento no contribuye a atizar el racismo, desde luego. Saltárselo y asociar directamente la inmigración con la delincuencia, sí. Quienes dan ese interesado salto no centran la atención de la opinión pública en el modo en que se está produciendo la inmigración, sino en la inmigración misma. Con lo cual fomentan un clima de hostilidad hacia la inmigración. Es decir, hacia los inmigrantes.

El Mundo. 12 de mayo. La Tronera, de Antonio Gala. Delincuencia y su causa. Identificar inmigración y delincuencia es una canallada que procede del Gobierno vía Fernández Miranda. Delincuencia se identificaría más bien con las condiciones en que estamos recibiendo a los inmigrantes: desde que aparecen con o sin pateras hasta que se les explota en una marginalidad social espantosa. Cuando a alguien no se le deja más camino que delinquir, no cabe exigirle responsabilidades. Aquí se está aceptando una inmigración vergonzante: la suficiente para cubrir los puestos que ningún indígena quiere, y alguna más para provocar la incompetencia que facilite su opresión. Y es ella la que empuja a la delincuencia. Lo reconozca o no el señor Fernández-Miranda.

El País, 19 de mayo. Página de debate bajo el título: La seguridad y la inmigración. Incluye dos artículos: Material Inflamable, de Joaquín Arango. Justos por pecadores, de Manuel Pimentel. Del de Joaquín Arango, extraemos: En el caso de la relación entre delincuencia e inmigración, los indicadores que aparentemente la sustentan no son incontrovertibles. El más utilizado, la proporción que los extranjeros suponen entre los que ingresan en prisión, no es equivalente a la que les corresponde de los delitos cometidos. … tienen, por un lado, una mayor probabilidad de ser detenidos; y, por otro, mayor probabilidad de ingresar en prisión … es posible que el cuadro resultase distinto si distinguieran entre ingresos preventivos y los que resultan de una condena en firme y si se desagregasen por tipos de delitos y faltas. … distinguir entre inmigrantes que delinquen y delincuentes que viajan. … los términos «inmigrante» y «extranjero» … ni evocan lo mismo en la percepción popular ni se usan para los mismos propósitos. … Calificar de inmigrantes a los extranjeros que buscan en países distintos del suyo mejores oportunidades para delinquir, sean miembros de bandas organizadas o simples descuideros, adultos o adolescentes, puede mover a semejante confusión, sólo que más peligrosa. … hay razones para poner en solfa la ecuación que liga irregularidad con desempleo, pobreza y delincuencia. Por un lado, suponer que la mayoría de los irregulares no tienen trabajo y medios de vida es mucho suponer. … Una cosa es que los delincuentes extranjeros tiendan a ser irregulares y otra distinta que los inmigrantes irregulares delincan. … Por tanto, la relación en cuestión es, tanto estadística como conceptualmente, menos simple de lo que parece. Pero aunque no lo fuera, convendría preguntarse si proclamándola se sirve algún propósito legítimo. La respuesta debería tener en cuenta que ello puede contribuir a alimentar una relación mucho más clara e intensa: la que vincula inseguridad con xenofobia. … Y conviene precisar que la inseguridad ciudadana no se nutre exclusivamente de hechos, sino también de percepciones y prejuicios que muchas veces se expresan como un temor difuso a lo desconocido, muchas veces encarnado en minorías étnicas.
Manuel Pimentel, en Justos por pecadores, escribe: Es cierto que existen mafias de delincuencia … Muchas de ellas no son de trabajadores, sino de organizaciones poderosas, como las de la Costa del Sol o Madrid, que entran con todos sus papeles en regla. Nos dicen que los inmigrantes ilegales son delincuentes. Es prácticamente imposible entrar legalmente en nuestro país. Casi el 90% de los inmigrantes regularizados en España entraron por vías no legales. … Todos los mensajes que recibe la población acerca de los inmigrantes son de carácter negativo. Llevamos varios años siendo sistemáticamente bombardeados con mensajes que incrementan el recelo de la población frente al que llaman el problema de la inmigración. Los sucesivos episodios son bien conocidos: efecto llamada, ablación, velo, mezquitas versus iglesias, lucha de civilizaciones, y ahora delincuencia.

El País, 16 de junio. En un dossier de 16 páginas sobre La inmigración, Luis Gómez escribe un interesante artículo titulado: El aumento de la delincuencia. Culpables y víctimas de la violencia. Afirmar que cada vez habrá en España más delincuentes extranjeros tiene una explicación bien sencilla: el delincuente tipo es un varón entre 16 y 44 años. Pues bien, la tendencia demográfica española apunta a un descenso de este sector de la población, lo que significa que, en valores relativos, cada vez habrá menos delincuentes nacionales. Por el contrario, los inmigrantes pertenecen en su inmensa mayoría a este sector de edad: son jóvenes y varones. Y por tendencia, cada vez serán más en el conjunto de la población residente en España. De esta conclusión matizada es más difícil apuntar con el dedo acusador a los extranjeros. … Interior olvidó señalar que uno de los aspectos en los que el incremento de delitos ha subido más (hasta un 394%) fue el relativo a denuncias contra los derechos de los trabajadores, cuyas víctimas fueron, precisamente, los inmigrantes. Ello sin considerar con que hay una serie de delitos violentos que cometen extranjeros sobre extranjeros. … Juan Avilés, llega a la conclusión de que la tasa de criminalidad de los europeos es superior a las de los extranjeros de otros continentes (63 por 50). Y en cuanto a la población penitenciaria, a nadie se le escapa la dificultad de magrebíes, africanos o colombianos para beneficiarse de la condicional o del tercer grado en comparación con los presos nacionales o europeos. … Es evidente que España se ha convertido en un buen destino para muchos delincuentes extranjeros por diferentes razones, entre otras porque este país es visitado cada año por cerca de 50 millones de turistas. … Este asunto va a estar presente en las próximas campañas electorales, porque parece claro que alguien ha decidido que así sea, porque entienden por dónde pueden ir los votos con la atmósfera que se está creando.

2.- Con la mano

El Mundo. 25 de marzo Una entrevista a Juan Cotino, director general de la policía, se presenta en opinión resumida en Tres frentes contra el delito, dos de los cuales relacionan inmigración y delincuencia (el tercer frente es ETA). Contener el aumento de la delincuencia común es el título de uno de ellos en el que el único factor que se apunta es … las condiciones de marginalidad en que vive parte del millón y medio de inmigrantes llegados a España en dos años es esencial en el repunte de los delitos. El 50% son cometidos por extranjeros… El otro frente se titula Tolerancia cero con quienes reinciden y acaba así, …es una medida apoyada por todos los partidos y que, manteniendo las garantías para el acusado, permitirá encarcelar o expulsar del país a los inmigrantes que vulneren la ley reiteradamente.

El Mundo. 27 de abril. Isabel San Sebastián. Lecciones desde Francia. Según la periodista los grandes problemas de nuestro entorno y nuestro tiempo son la inseguridad, la inmigración descontrolada y la corrupción. Significativa elección de problemas y curiosa coincidencia en el diagnóstico con la extrema derecha. Para afirmar, sin ningún otro matiz, que En Francia, y también en España, delincuencia creciente e incremento constante del número de extranjeros ilegales son dos caras de una misma moneda. Ya no es que se establezca una relación entre ambas cuestiones sino que son un único problema.

Además, maneja cifras totalmente inexactas. Es una realidad incontestable a la luz de la estadística: más de un 50% de aumento de los delitos cometidos por inmigrantes clandestinos en 2001 y un 89% de presos preventivos en el primer trimestre de 2002 encuadrables en esa categoría de ciudadanos, cuya cifra total en nuestro país se estima en torno a las 200.000 personas. La cifra del 50% de aumento que cita es la primera vez que aparece en los medios, lo que parece indicar que toca de oído. Además, ya no es el dato de que son cometidos por “extranjeros”, ella ya se los atribuye a los inmigrantes y, más en concreto, a los inmigrantes que llama “clandestinos”. Lo de los presos preventivos ya, eso sí que tiene delito: los cifra en 200.000 cuando la cifra es de 10.323, e incluso si se quisiera referir al total de población reclusa la cifra es de 40.000.
Hay que hablar claro, uno de los eslogans más queridos de Le Pen tiene aquí la versión de decir …la verdad, la lucidez y el análisis sin complejos… una realidad desagradable e incompatible con los fundamentos del pensamiento “políticamente correcto”… ¿Es xenófoba o racista esta constatación de un hecho objetivo? No.

Claro está que hay que defender soluciones distintas a las que propugna Le Pen, faltaría más, aunque no resulte tarea fácil adivinar donde estén esas diferencias: ¿Ha de conducirnos esta estadística demoledora a cerrar a cal y canto las puertas a la inmigración? Tampoco. Pero sí a canalizarla con los diques que imponen la prudencia y la necesidad de mantener el Estado del Bienestar. Porque para la periodista eso es lo que pone en peligro la inmigración: la afluencia masiva de los miembros de este colectivo a los servicios públicos que actúan de red de contención de nuestro sistema, garantizando unos mínimos de confort a la población, amenaza con colapsar el ya precario equilibrio en su funcionamiento. Pero estos derroteros se salen ya del objeto de este estudio.

El Mundo. 10 de junio. Casimiro García-Abadillo. Hora de quitarse las caretas. Hablar de derechos humanos y de integración está muy bien pero son los barrios obreros los que sufren la delincuencia de los inmigrantes marginados sin empleo … La inmigración ilegal genera marginación y delincuencia…

El Mundo. 26 de junio. Federico Jiménez Losantos. La derecha democrática corre un peligro muy serio de acompañar en su suicidio electoral a la izquierda cerril si se arruga ante esas acusaciones de lepenismo. La derecha antisistema europea se apoya en dos problemas reales y gravísimos: la inmigración ilegal con todas sus secuelas delictivas y la imposible integración del Islam en las sociedades democráticas, a las que además ha declarado la guerra. Ésa es la realidad y no cabe ocultarla, porque está a la vista y porque los electorados la ven y votan.

Crónicas

El Mundo. 10 de marzo. Dos páginas bajo el encabezamiento: Inmigración / Choque de culturas y titulando, Costumbres contra la ley en España, que incluye cuatro reportajes sobre Ablación, Bodas forzosas, Maltrato, Poligamia.

El País 7 de abril. Los colombianos temen al “cartel del Madrid”. Los inmigrantes recién llegados a España son las primeras víctimas de sus compatriotas delincuentes. Reportaje sobre la delincuencia protagonizada por colombianos.

El Mundo. 7 de abril. Francia / Inseguridad en las calles. La violencia juvenil sube un 400%. Reportaje en el que se recoge la incidencia de la inmigración en ese fenómeno.

El País, 5 de mayo. La bomba de tiempo de la xenofobia. Un 51% de españoles relaciona inmigración con delito. Reportaje de tres páginas que proporciona elementos útiles de análisis.

Entrevistas

El Mundo del 25 de marzo lleva a portada, opinión y dos páginas interiores una entrevista de Esther Esteban a Juan Cotino, director general de la policía. Su visión se refleja así: El número de delitos cometidos es mayor en la población de inmigrantes que en la población española. Eso es un hecho, como lo es que el 50% de los delitos que se cometen en España, sobre todo tirones y robos, los cometen extranjeros. Pero lo que es una realidad es que hay una población nueva inmigrante de un millón y medio de personas, jóvenes y muchos de ellos en la marginalidad que está cometiendo delitos. No se pueden decir más falsedades juntas, una detrás de otra, dichas además ¡por un director general de la policía! Además de esa mezcla, y a la postre identificación, interesada y falsa entre extranjeros e inmigrantes, los datos más recientes, sobre los detenidos por infracción penal en enero de este año (ver El País, 23 de mayo) dan que el 30,6% de los detenidos tenían nacionalidad extranjera, cifra que incluye tanto a ciudadanos comunitarios como extracomunitarios, lo que dejaría los porcentajes de extranjeros=inmigrantes detenidos en cifras todavía menores. El millón y medio de población nueva inmigrante es en realidad 1.109.060 (en 2001) de residentes extranjeros, de los que hay que deducir los comunitarios ( …………) y que muchos llevan ya años residiendo entre nosotros (en 1995 los residentes extranjeros eran 499.773). Y decir que muchos de ese millón y medio son jóvenes en la marginalidad que están cometiendo delitos… ¡Eso sí que tiene delito!

El Mundo. 29 de abril. Esther Esteban entrevista a Artur Mas, líder de Convergencia Democrática de Catalunya y número dos del Gobierno catalán. El titular es suficientemente expresivo: Aquí no cabe todo el mundo, aunque decirlo sea apartarse del discurso políticamente correcto. Pregunta: Tras lo ocurrido en Francia se ocultan dos problemas clave: la inmigración y la inseguridad. Usted ha advertido contra los discursos políticamente correctos sobre la inmigración. ¿A qué se refiere? Respuesta: Lo que yo defiendo es que el lenguaje de los políticos no se aleje sistemáticamente del lenguaje de la gente. La inmigración tiene dos o tres grandes fundamentos. El primero es que no tiene por qué ser necesariamente un hecho negativo, puede ser positivo. Y, por tanto, que nadie condene la inmigración «a priori», porque sería un error. Segundo, la inmigración tiene unos límites. Aquí no cabe todo el mundo. Y decir eso es apartarse de ese discurso estricto desde el punto de vista de lo políticamente correcto, porque es más fácil decir que, por razones humanitarias, venga quien quiera, pero es más consecuente decir que no cabe todo el mundo…

El País. 1 de mayo. Jesús Duva y Mabel Galaz entrevistan a Alberto Ruiz-Gallardón, Presidente de la Comunidad de Madrid titulando: Unir inseguridad ciudadana con inmigración es un debate perverso. …Es un debate perverso en el que no hay que entrar… Porque si nosotros decimos única y exclusivamente que hay más delincuencia porque hay más inmigración, aunque estuviéramos reflejando una realidad estadística, no estaríamos dando solución al problema. Parece que la razón fuera meramente funcional, pero vaya.

El Mundo, 6 de mayo. Esther Esteban entrevista a Enrique Fernández-Miranda, delegado del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración y lleva a portada: Decir que hay un paralelismo entre inmigración y delincuencia no es atizar el racismo. Pretende modificar la Ley para impulsar la expulsión rápida de los inmigrantes que vienen a cometer delitos y los juicios rápidos para encarcelar a los reincidentes. En la entrevista desarrolla su conocido punto de vista. Solamente nos falta que ocultemos una información verdadera a la sociedad española. Decir que hay un paralelismo entre inmigración y delincuencia no es atizar el fuego del racismo sino poner de manifiesto una realidad que es cierta. Pero en esta ocasión va más lejos al acusar al PSOE (de quien dice que sostiene la necesidad de una política de ¡puertas abiertas! a los seis días Mariano Rajoy dice Tengo la convicción que en lo sustancial hay acuerdo con la oposición) que al reivindicar los derechos de asociación y reunión incluso para los sin-papeles dan cobijo legal a los terroristas extranjeros, Con la propuesta socialista los terroristas de Al Qaeda se hubieran asociado y reunido sin que, al estar en situación ilegal, tuviésemos conocimiento de su existencia.

El País. 12 de mayo. Soledad Gallego-Díaz entrevista a Mariano Rajoy, ministro de Interior. El discurso que utilizan estas fuerzas políticas (los partidos de extrema derecha en Europa) para tener apoyos es siempre el mismo, el de la inmigración y el de la delincuencia, y la unión entre ambos elementos. Es verdad que eso ha calado en una parte de la sociedad europea. Es un discurso, en mi opinión, absolutamente demagógico. No parece que a Rajoy le preocupe que el lector le aplique el cuento a él mismo ya que cuando la periodista le recuerda que eso es, precisamente, lo que se le reprocha a él, la respuesta es No creo que haya habido grandes reproches hacia mi discurso. Esta semana he tenido que responder a una pregunta de la oposición en el Congreso y yo creo que hay bastantes más niveles de coincidencia que de discrepancia en relación con este tema. En realidad, lo uno no implica lo otro. Puede ser cierto que no tenga grandes reproches desde la oposición y sin embargo su afirmación sobre el discurso demagógico es aplicable al cien por cien a sus declaraciones y a las que vienen haciéndose desde hace meses por parte del Gobierno.

El Mundo. 13 de mayo. Esther Esteban entrevista a Jaime Mayor Oreja. Con las cifras en la mano, hay un paralelismo entre crecimiento de la delincuencia y crecimiento de la inmigración en 2001. Eso es un hecho cierto, y, desde luego, no significa que aticemos el racismo. Eso es una barbaridad.

El Mundo. 20 de mayo. Esther Esteban entrevista a Javier Arenas. El discurso es calcado al de otros miembros del Gobierno: La lucha contra la inmigración ilegal no son puntos débiles sino puntos fuertes del Gobierno. Todas las políticas del Gobierno de seguridad ciudadana e inmigración tienen el respaldo abrumador y mayoritarios de la sociedad española…

El País. 16 de junio. Pablo X. De Sandoval entrevista a Mustafá el M’Rabet, presidente de ATIME y titula: Hay que dejarse utopías y respetar las leyes españolas. De la entrevista (He aquí un representante de algunos inmigrantes que asume las posiciones del Gobierno en esta materia): ¿Cuál es la relación entre esa inmigración ilegal y la delincuencia? Primero, lo que más nos preocupa es el endurecimiento del discurso de la inmigración, hace unos meses, con un exceso de transparencia en la divulgación de datos de inmigrantes en las cárceles. Es injusto imputarnos una delincuencia organizada y profesional. … Por otro lado, una persona sin papeles y sin trabajo se ve obligada a practicar pequeños actos de delincuencia para sobrevivir. Resulta llamativo que en la única ocasión en que se da la opción a expresarse sobre esta cuestión a alguien que pertenece al mundo de la inmigración sea para, al tiempo que incluye algunos elementos críticos, dar por bueno el punto de partida del Gobierno (al parecer el problema es un “exceso de transparencia en la divulgación de datos”). Este fenómeno responde a una estrategia comunicativa muy frecuente en la que se priorizan la opiniones favorables al grupo mayoritario por parte de los grupos minoritarios, ¿qué mayor legitimación que la que proviene desde el propio mundo inmigrante? Es evidente que el periódico ha podido, a lo largo de estos seis meses, recabar la opinión de cualquier otra fuente inmigrante que contraste la opiniones gubernamentales. El no haberlo hecho no deja de ser una opción muy elocuente.

Generalizando

El discurso sobre la relación inmigración-delincuencia que venimos analizando pone bajo sospecha previa a cualquier inmigrante, y en particular, a cualquier inmigrante de los llamados “irregulares” sin que haya influido en ello, para nada, sus actos individuales. Como señala Teun A. Van Dijk, en el prólogo al libro de Antonio Bañón (2002:16): Llevadas a la práctica de las relaciones étnicas cotidianas, las representaciones sociales negativas de los inmigrantes conducen a una interpretación de los eventos en la que alguien no es culpado por sus actos en tanto que individuo, sino como miembro de un colectivo.
En la cita que reproducimos a continuación, el juego de los estereotipos se lleva hasta el extremo.

El País. 10 de marzo. Titulares: El 45% de los delitos en zona rural se concentra en siete provincias del arco mediterráneo español. El crimen organizado y los grupos mafiosos han traido un aluvión de delincuentes extranjeros. En el artículo leemos: El perfil de la delincuencia ha cambiado mucho en el territorio español y puede agruparse por especialidades y nacionalidades … El robo de vehículos de lujo es asunto de búlgaros; la prostitución y la extorsión, de rusos y lituanos; el robo de fábricas, de yugoslavos y albanokosovares; la explotación de inmigrantes y el tráfico de hachís, de magrebíes; la coaína, de colombianos; los atracos muy especializados, de chilenos y argentinos; el robo en autopistas, de peruanos; la pequeña delincuencia es asunto de rumanos. … Aquí vinieron (las bandas) a refugiarse en un principio, pero ya se han asentado. La eliminación de fronteras, el flujo de inmigración y que somos un país turístico, donde nos visitan 50 millones de turistas, les ha permitido entrar con mayor facilidad. Es fácil darse cuenta que de lo que se está hablando es de mafias que nada tienen que ver con el fenómeno migratorio. A nadie se lo ocurre cuestionar la entrada de turistas pese a que es, sin ninguna duda, la vía principal de entrada de todas esas mafias. En el mismo artículo, el guardia civil dice pero no estamos hablando de inmigrantes en sentido puro ni de asuntos relacionados con extranjería. Esta elemental reflexión queda ahogada en la marea sensacionalista.

Los réditos del Gobierno

El gobierno del Partido Popular es consciente (más desde el 11 de septiembre y tras las elecciones francesas) de la utilidad del discurso de la (in)seguridad para obtener un doble objetivo: votos y apoyo a medidas de reforzamiento de instrumentos de autoridad (policía, leyes de control…). Luego hace de eso una de sus banderas: la característica más destacada de la presidencia española de la UE ha sido (y no estaba previsto) levantar la bandera de la lucha contra la inmigración ilegal (que se suma a aparecer como adalid europeo de la lucha antiterrorista y fiel aliado de Bush, tras el 11-S)
Es en este contexto, como hay que analizar la presentación por el Gobierno de las estadísticas sobre delincuencia. El hecho de que las cifras reflejen un aumento del número de delitos conocido puede ser aprovechado por el Gobierno para reclamar un reforzamiento de normativa y medios policiales. Pero al hacerlo responsabilizando a la inmigración de estar en el origen de ese aumento obtiene un plus de rentabilidad, conecta con los sentimientos (ya existentes en unos casos, fácil de impulsar en otros) de temor hacia el otro, el extraño, (el inmigrante, en este caso) que alberga la población, más en momentos de crisis, lo que le permite presentarse como su abanderado. Además, ante la previsible crítica desde la oposición por este aumento, permite al Gobierno aparecer como menos responsable en la medida en que la causa se sitúa fuera del país, viene de fuera y va ligado a un aumento reciente en sus cifras. Sabe además que en ese terreno el PSOE puede disputarle poco terreno ya que, en el fondo, va a moverse en los mismos valores (seguridad, control de la inmigración…) poniendo tan sólo el acento en que todo ello no se haga chocando frontalmente con los principios generales de Derechos Humanos, universalmente aceptados. El Gobierno sabe, o cree saber, que una sociedad en la que ha prendido la sensación de crisis y de miedo a lo extraño, está predispuesta a sacrificar esos Derechos Humanos de los demás. Un vistazo a lo que ocurre en la sociedad americana es suficientemente ilustrativo. Lo irresponsable de este planteamiento es que refuerza y da alas a unos sentimientos xenófobos que van a contaminar, irremediablemente, la vida política española (y europea) para los próximos decenios.
La atribución al otro, al extranjero, al inmigrante, de la responsabilidad de buena parte de la criminalidad tiene además muy buena acogida entre la sociedad autóctona porque contribuye a dar una imagen más positiva de sí misma. A fin de cuentas, ese campo de problemas son, en buena medida, importados.

Consecuencias

El análisis aquí desarrollado puede ayudar a mostrar cómo se estructuran los discursos que dan pie a las ideologías racistas. Cerramos el trabajo con la reflexión de Teun A. Van Dijk, en el prólogo al libro de Antonio Bañón (2002:13): Uno de los campos de investigación más interesantes para el análisis crítico del discurso es el estudio de los discursos de la inmigración, en general, y de su función en la reproducción del racismo, en particular. La desigualdad social es el resultado del abuso de poder y en el ámbito de las relaciones étnicas esa dominación puede ser ejercida tanto por prácticas discriminatorias no verbales, como por prácticas propiamente discursivas. De este modo, las élites de la mayoría «blanca» controlan no sólo las estructuras y las estrategias propias del discurso público, relacionado, por ejemplo, con la política, los medios de comunicación, la ciencia, la ley o la empresa, sino también el acceso al mismo. … El control directo sobre el discurso pasa a ser, al mismo tiempo, un control indirecto sobre las mentes de las personas, dado que éstas adquieren y confirman sus actitudes e ideologías étnicas esencialmente a través del discurso. … Los españoles pueden tener sus propias experiencias personales con los inmigrantes, pero la definición de esas experiencias en tanto que experiencias de grupo y, por consiguiente, como amenaza social, no procede únicamente de ellas, sino también, y en ocasiones de forma exclusiva, de los discursos públicos a los que han sido expuestos.

Antonio Bañón Hernández, 1996. Racismo, discurso periodístico y didáctica de la lengua, Servicio de publicaciones, Universidad de Almería.
Antonio Bañón Hernández, 2002. Discurso e inmigración. Propuestas para el análisis de un debate social, Universidad de Murcia.

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